LA FILOSOFÍA ES FRUTO DEL DIÁLOGO, LA REFLEXIÓN Y LA VIDA
LA FILOSOFÍA ES FRUTO DEL
DIÁLOGO, REFLEXIÓN Y LA VIDA
La filosofía es fruto de
la reflexión y del diálogo. La reflexión necesita de un individuo que
reflexione. El dialogo de un conjunto de individuos que tengan algo de lo que
dialogar. Para que se dé la reflexión y el diálogo en última instancia de lo
que se precisa es de una vida. Así es, sin un espacio vital no hay cabida para
la reflexión ni para el diálogo. Por lo tanto, yo creo que no ha perdido la
filosofía el contacto con la gente. Pues aunque haya pocos, siguen siendo
algunos los que se esfuerzan por estar vivos, reflexionar y dialogar.
Vivir y estar vivo son
dos cosas aunque similares muy distantes entre sí. Vivir es condición de todos.
Esto es muy distinto a sobrevivir. En los países tercermundistas no se vive, se
sobrevive. Y esta distinción es muy importante. El vivir hace referencia a las
actividades básicas y propias del ser humano: alimentarse, reproducirse,
protegerse, etc. Este es el famoso primum
vivere deinde philosophari. Primero lo básico que no menos importante. Pues
es lo “necesario” y el mínimo que necesitamos. Por eso es tan terrible que el
ser humano no viva, sino que sobreviva. Que se tenga que luchar por la
alimentación, por la reproducción o por la protección o por el resto de
actividades básicas no es propio del hombre. Es propio de las bestias que
pueblan bosques, sabanas, junglas, etc. Pero no del hombre. Por eso en las
sociedades donde no existe el vivere tampoco
existirá el philosophari. Jamás se
podrá pasar al segundo nivel: el estar vivo.
Estar vivo es una suerte
que tienen muchos y que aprovechan pocos. Estar vivo conforma el conjunto de
actividades que no se encuentran dentro de lo que Aristóteles llamo “vida
nutritiva”. Por lo tanto estar vivo serían las dos vidas restantes; la vida
sensible y la vida intelectual. Cabe aclarar que aunque todos los seres humanos
posean estas vidas en potencia, no por ello significa que se actualicen. O peor
aún, que no se tenga conciencia de que se tienen. ¿En qué consisten estas
vidas? ¿En qué consiste estar vivo? Contemplación y amor. La contemplación es
el primer camino a la reflexión. Y una contemplación enamorada es el camino a
la trascendentalidad. Y quien contempla y vive enamorado es aquel que está
vivo. El vivo conoce la belleza, tanto la que se encuentra en lo grande como en
lo pequeño. No quiero entrar en cuestiones morales pero dejo claro que el
hombre vivo también es aquel hombre de virtud que conoce lo correcto y lo
practica.
Por último entraremos en
lo que concierne al diálogo. Así como a través de la contemplación el hombre se
perfecciona interiormente, a través del diálogo el hombre se perfecciona
socialmente. Ambas actividades se complementan entre sí. Pero una perfecciona
internamente y la otra exteriormente. El dialogo y sobre todo el buen dialogo
es una actividad de vital importancia. En la película “La cabaña” de
Stuart Hazeldine se dice en una conversación, “el mundo fue creado para ser una
conversación con amigos”. Y así es. Debemos llenar nuestras vidas de
conversaciones. Sobre todo los filósofos. Debemos seguir el camino de Sócrates.
Pues es a través del diálogo como se preserva la filosofía. Los manuales que se
conviertan en una actividad contemplativa. La verdadera filosofía se encuentra
en el diálogo. En el diálogo con la gente. Aunque esa gente solo quiera ver el
mundo arder, como los sofistas en sus conversaciones con Sócrates en los
diálogos platónicos. No será en vano.
De esta manera, en la
medida en la que estemos vivos, reflexionemos y dialoguemos la filosofía no se
estará alejando de la gente.
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