Vaguedad


Vaguedad

Cuando comenzó el día ni había leído a Russell, ni sabía con exactitud que era la vaguedad, ni entendía porque había vaguedad en nuestro lenguaje. En uno de mis descansos para fumar y tomar café, me encontré de casualidad con mi amigo Javier; un gran amigo mío de tercero de derecho al que por nacimiento le falta la mitad del brazo. Andaba yo pensando en la paradoja del calvo, y claro yo pegunte Javier si él así mismo se consideraba manco, porque teóricamente no le falta el brazo por completo, sino que solo el antebrazo. Después de una conversación muy larga y muy intensa sobre si mi amigo Javier era realmente manco o era más bien una vaguedad en el lenguaje, ambos llegamos a varias conclusiones.

En primer lugar, que el origen de la vaguedad se encuentra en una mala significación de las cosas. Que quiere decir esto, pues que la relación lenguaje-mundo, no se realiza con propiedad y significamos cosas que no significan lo que significan. El ejemplo que pusimos fue el de “el gato”. Sería una vaguedad referirse al gato animal con el significado del gato que empleamos para mantener levantado el coche cuando queremos cambiar una rueda. A raíz de esta observación, Javi y yo advertimos que la única manera de salvarse de la vaguedad en estos casos es tener muy claro el verdadero ser de las cosas. Con el “ser de las cosas” nos referíamos a las esencias. Pues si sabemos que es algo en sí mismo, no confundiremos en su uso.

La segunda observación, quizás de corte más metafísico, es que al ser el lenguaje una operación de la razón y no del “nous” nos dimos cuenta de que sería normal que existiesen estas vaguedades. Pues incluso en nuestros más elevados pensamientos hay error en el pensar. A veces no somos claros significando. O referimos mal las palabras. La cuestión es que todavía no nos habíamos enfrentado a el problema real: ¿realmente Javier era manco, o era una vaguedad en el lenguaje?

He aquí la tercera observación. Regresamos al principio con el fin de analizar la paradoja del calvo. Lo primero que advertimos es que se trataba de un problema cuantitativo. Se trata de una cuestión de medida o cantidad. Hay muchas formas de referirse a un calvo y hay muchos tipos de calvos. Pero partiendo de la base de que el verdadero calvo es aquel que no tiene pelo, el resto no serán calvos, sino que padecerán calvicie. Con calvicie nos referimos a todas aquellas personas con ciertas zonas de la cabeza desprovistas de pelo, pero no completamente calvas. De aquí devenimos que si hay cosas positivas en la vaguedad. Por ejemplo, nos ayuda a ampliar nuestro lenguaje. Pues para aclarar cuestiones o damos un nombre a los términos medios de una cuestión o bien nos resignamos y nos quedamos con que hay vaguedad en el lenguaje. Pero Javier y yo no nos íbamos a rendir. ¿hay vaguedad en el lenguaje? Si ¿esto significa que no podemos conocer lo que nos rodea, o que no podemos hablar de ello puesto que no hay claridad en nuestro lenguaje? No.

La cuestión es que Javi era manco. Y no nos pareció una vaguedad.    

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